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    DECLARACIÓN PARA LA TRANSICIÓN
    HACIA UNA CULTURA DE PAZ EN EL SIGLO XXI

En 1997, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2000 como el Año Internacional de la Cultura de Paz. En 1999, adoptó la Declaración y Programa de Acción para una Cultura de Paz, y en años sucesivos, la Asamblea ha reiterado la conveniencia de su puesta en práctica. Veinte años después, reconocemos que la transición de la cultura de gue-rra y violencia hacia una Cultura de Paz, es una utopía posible.

Reconocemos, asimismo y con esperanza, que en las últimas décadas los seres humanos han podido expresarse libremente y que, ahora sí, “Nosotros, los pueblos” podremos participar en la consolidación del multilateralismo democrático. Como nunca antes, la humanidad es consciente de que “el cambio” es el eje de la vida y que, cual seres vivos, reflexivos y con intenciones, debemos cambiar y volcarnos hacia nuestro interior que posee la historia propia y de toda la humanidad.

Reconocemos que el cambio emanado de los individuos puede guiarnos en la búsqueda de aquello que nos vincula con los otros humanos y con la vida toda. Pero, también reconocemos que el cambio individual no es suficiente y que la transición hacia una Cultura de Paz requiere de profundas transformaciones y reformas de las instituciones y políticas que nos conduzcan a un cambio colectivo.

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Por cuanto antecede, proponemos localmente…

Una Cultura de Paz global que puede cultivarse con diversas expresiones locales… impulsadas y favorecidas por las autoridades de nuestras ciudades, desde las cuales los ciudadanos y las ciudadanas del mundo organicemos pedagogías para la paz y propongamos políticas públicas que:

• Garanticen la inversión en la mejora y enriquecimiento de los ambientes físicos y sociales de las ciudades, para que nuestros cerebros se nutran desde edades tempranas con experiencias de bienestar y consciencia de las condiciones que requieren ser transfor-madas en nuestras comunidades.

• Fomenten y apoyen proyectos de educación para la paz, expandibles en las institucio-nes públicas y en ámbitos no formales mediante iniciativas comunitarias que no sean ex-clusivas de escuelas y universidades que los conviertan en un negocio.

• Lleven conocimientos científicos amplios y transdiciplinarios a las comunidades y barrios para que las personas interroguemos y pensemos la pertinencia de nuestras creencias y valores, para que tomemos consciencia de nuestra posición en el mundo y relación con las demás especies, para que comprendamos que la biología e historia previa no deter-minan nuestro destino, y para guiar nuestro aprendizaje de resolución de conflictos ba-sado en la no violencia.

• Lleven a las comunidades y los barrios la historia de las culturas del mundo y sus accio-nes a favor de la paz, para reconocernos en el actuar de las demás personas, para que conozcamos sus símbolos y para que creemos nuevos símbolos compartidos que fomen-ten la aceptación de los otros, la solidaridad, el respeto y la cooperación.

• Procuren la transparencia y el libre flujo de la información para evitar la secrecía del Es-tado y para promover, apoyar y dar libertad a la imaginación y creación de nuevos voca-bularios, lenguajes y narrativas para referirnos a la paz y cambiar la manera morbosa en que se transmiten los conflictos en los medios masivos.

• Tomen en cuenta el conocimiento y las acciones de la sociedad civil organizada para habilitar la democracia participativa y para formar ciudadanos y ciudadanas, maestros, periodistas, activistas, líderes sociales y religiosos, policías, estudiantes, profesionistas, políticos y científicos que participen en el ejercicio de sus derechos humanos, en la eva-luación de los avances de la cultura de paz en su comunidad y en el monitoreo de ga-rantías como la vivienda, la salud, el saneamiento, la educación y la seguridad pública.

• Establezcan espacios para la reflexión, la escucha y el diálogo entre personas con dife-rentes edades, diferentes necesidades físicas, afectivas, cognitivas y socioeconómicas, y diferentes identidades étnicas, lingüísticas y de género.

• Fomenten la participación democrática mediante mecanismos de representación equitati-vos para las diversidades étnicas y de género, alejados de la influencia de la industria mi-litar, de las corporaciones de monopolio financiero, y de instituciones que influyen en la política nacional.

• Prioricen agriculturas, manufacturas y consumos locales y sostenibles que dependan cada vez menos del petróleo y de monopolios corporativos, que respeten la diversidad de especies regionales para contribuir a combatir el cambio climático y problemas am-bientales, y que promuevan la creación de cooperativas que trabajen por una economía social y solidaria centrada en el comercio justo y en el bienestar de las familias y colecti-vos que las conforman.

…y proponemos globalmente

• La creación de un “Consejo de Seguridad de Alcaldes” conformado por representantes de las principales ciudades de todas las regiones del mundo. Este Consejo podrá crear-se de forma inmediata para incrementar la conciencia de que otro mundo es posible. Da-do que su formación no requerirá de acuerdos ni aprobación de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, podrá reunirse virtualmente mediante modernas formas de co-municación y desplegar en la prensa y en medios masivos sus propios acuerdos sobre los temas de seguridad global en la agenda del Consejo de Seguridad actual, incluyen-do cuestiones en las cuales el actual Consejo de Seguridad ha fallado, por ejemplo, la abolición de las armas nucleares.

• La creación de un Consejo de Asuntos Socioeconómicos y de un Consejo de Asuntos Medioambientales en las Naciones Unidas, cuyas decisiones representen el balance mundial de poderes y favorezcan la adopción de los acuerdos en ambos asuntos por parte de los Estados Miembros.

• La pronta refundación del Sistema de las Naciones Unidas, con una Asamblea General compuesta a un 50% por representantes de los Estados Miembros y otro 50% por insti-tuciones, academias y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo que repre-senten a “Nosotros, los pueblos…”, para permitir que el multilateralismo democrático re-conduzca las presentes tendencias.

Ahora, “los pueblos” ya tienen voz propia.
Estamos convencidos de que la historia está en nuestras manos y de que otro mundo es posible.
Una cultura de paz global es posible ¡No nos lamentemos, organicémonos!


FIRMANTES
  • David Adams. Autor
    U.S.A. UNESCO International Year for the Culture of Peace. Culture of Peace News Network

  • Federico Mayor Zaragoza. Autor
    Spain. Foundation Culture of Peace.

  • Roberto Emmanuele Mercadillo Caballero. Autor
    Mexico. National Council for Science and Technology. Justicia Transicional y Paz, AC.

  • Alicia Cabezudo.
    Argentina. Universidad Nacional de Rosario

  • Myrian Franqueira Castello.
    Brazil. Dream Factory and Human Right to Dream Movement.

  • Cristina Ávila Zesatti.
    Corresponsal de paz.

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